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Interior
Espejos venecianos y estuco
El dorado del estuco brilla como el día de la inauguración y las pinturas de los techos han sido restauradas. Los espejos venecianos recuerdan a invitados deslumbrantes: en 1926 se miró en ellos Mary Pickford, que llegó con Douglas Fairbanks.
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En la entrada
La salamandra
Sobre la entrada al vestíbulo hay una salamandra, la criatura mítica que no arde en el fuego. Su lema, «Ardo, pero no me consumo», resultó profético: la casa conservó su belleza a través de las tormentas del siglo XX.
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La fuente
El esturión del Amur
La fuente se hizo según bocetos de Mijaíl Vrúbel y desde la inauguración viven en ella esturiones. A principios del siglo XX, los camareros los sacaban del agua fresca para servirlos a los invitados ilustres. Hoy en la fuente nada un esturión del Amur.
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Mesa 777
El palco de Mayakovski
Los habituales siguen llamando a este palco «el palco de Mayakovski». El poeta solía quedarse aquí hasta tarde con sus amigos.
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1921
Isadora Duncan
En el verano de 1921 Isadora Duncan llegó a Moscú y pasó su primera velada en el nuevo país en SAVOY. Tres años después, de gira por provincias, lo recordaba como un auténtico «palacio del lujo».
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Años veinte
La mesa de Yesenin
En los turbulentos años veinte Serguéi Yesenin recitaba sus poemas en SAVOY. Estas paredes recuerdan su voz, a veces desgarrada, a veces melodiosa. Y cenaba en esta mesa.